Reseña de Febrero de 1933. El invierno de la literatura. Uwe Wittstock. Ensayo
Fecha de publicación: 2025 | Idioma: Español | ISBN:978-84-1290-217-4 | Primera edición: 2021 en alemán | Formato: 14 x 21 cm | Colección: La espuma de los días | Traducción: Berta Vías Mahou | Editorial Ladera Norte
Febrero de 1933. El invierno de la literatura
Llevo años haciendo informes de lectura para diversas editoriales y en septiembre de 2021 tuve la fortuna de leer la versión alemana de Febrero de 1933. El invierno de la literatura. Es la crónica de las cuatro semanas que tardó el nuevo gobierno nacionalsocialista en aniquilar la República de Weimar. Un ensayo sobre cómo una corriente ideológica destructora y profundamente perversa, es capaz de desmontar en poco tiempo y sistemáticamente, una de las sociedades más modernas del mundo, como era la sociedad alemana de la República de Weimar, el mundo aparentemente civilizado.
República de Weimar
Nos encontramos en Alemania en 1933. República de Weimar. Gobierno de Von Papen.
Hitler consigue ser nombrado canciller. Es el resultado de toda una puesta en escena, construida, pensada y formulada como una maquinaria de precisión capaz de oscurecer el mundo a voluntad.
La república de Weimar esta enmarcada en una época de tremendos vaivenes. Extremismos ideológicos, abismos sociales y economías fluctuantes se unen a nuevas narrativas provocadas por el resurgir de los nacionalismos excluyentes a lo largo del continente europeo.
Y, sin embargo, esta época de marcados contrastes es al mismo tiempo riquísima en debates y controversias creativas. La aniquilación de la República de Weimar es la metáfora que pone de manifiesto la confrontación que se da en el alma dual de la cultura germana. Es la confrontación entre el mito y la ilustración.
Gleichschaltung
El nacionalsocialismo acuñó el concepto Gleichschaltung; se trataba de fusionar o integrar, como en todos los demás aspectos de la sociedad, a las organizaciones profesionales y culturales con la ideología y la política nacionalsocialista. Alinear las artes y la cultura alemanas.
Las primeras víctimas de este nuevo sistema fueron los creadores e intelectuales. Los primeros de la lista de los que tienen que ser eliminados, más allá de los enemigos políticos, como los socialistas o los comunistas, son los creadores, tanto plásticos como literarios. El credo nacionalsocialista quiere deshacerse física y espiritualmente de todos ellos.
En febrero de 1933 se decidió quiénes serían asesinados, quiénes tendrían que temer por su vida y quiénes podrían hacer carrera en connivencia con el Tercer Reich. Nunca antes tantos escritores y artistas habían abandonado su país en tan poco tiempo. Nunca antes tantos escritores y artistas habían sido liquidados en tan poco tiempo.
Pero también forma parte de la naturaleza humana no entender el por qué y qué consecuencias inmediatas puede tener en la seguridad física de cada uno, la destrucción de la civilización y con ello, la destrucción del estado de derecho en el que se vive. Esto vale tanto para ayer como para hoy.
Sobre este instinto de supervivencia y el marco temporal en el que vivieron los creadores de la Alemania de los años 30 versa este ensayo de corte periodístico.
Recortes de la época
Uwe Wittstock, engarza en este relato, recortes de los periódicos más representativos de la época, con extractos de los diarios de algunos de los literatos e intelectuales. Logra una lectura de planos simultáneos y una interesante forma de visualización narrativa de acontecimientos con el (aparente) tono de un testigo contemporáneo. El lector se enfrenta a un relato muy gráfico, basado en hechos y datos y construido con módulos asociativos.
Fiesta de la prensa. Enero de 1933
Es importante destacar que en 1933 la ciudad de Berlín es, por una lado, capital de la república de Weimar, y por otro lado, metrópoli de Prusia. Wittstock toma como escenario esta ciudad y centra su relato básicamente en dos eventos. El primero, es lo que sucede en enero de 1933. Se celebra la tradicional fiesta de la prensa que reúne a unos 1500 invitados tanto del mundo del periodismo, como del mundo editorial, políticos y el de los creadores literarios. Normalmente acuden unas cinco mil personas, que atraídas por la luminosidad del evento pagan altas sumas para la entrada.
El dramaturgo Carl Zuckmayer es el protagonista de la noche de baile. El propio Zuckmayer calificó el evento como «último baile de la República» en sus memorias Als wär’s ein Stück von mir. A esta fiesta también asisten Klaus Mann, Kadidja Wedekind y Erich Maria Remarque. Todos ellos forman parte de la élite cultural alemana, muy interconectada entre sí. La mayoría comienza apenas a vislumbrar el alcance de los acontecimientos que se van sucediendo exponencialmente y que conducirán tanto al exilio, como al asesinato; a la promoción o destrucción profesional.
Academia de las Artes de Prusia
El otro evento tiene que ver con los nuevos nombramientos y destituciones que se van sucediendo en la Academia de las Artes de Prusia, que sigue rigiéndose por unos estatutos aún no modificados, del Ministerio de Cultura prusiano. En todas las administraciones del Estado, las direcciones generales han ido sustituyendo a los funcionarios por personal fiel al nuevo régimen nacionalsocialista. En un proceso exigido por el nuevo ministro de cultura nacionalsocialista, tanto Heinrich Mann -por entonces, presidente de la sección de poesía de la Academia de las Artes de Prusia -, como la escultora Käthe Kollwitz, – en la sección plástica-, fueron destituidos de forma fulminante. Esta decisión fue asumida por el recién nombrado presidente Max von Schillings, en sustitución del pintor Max Liebermann. Nadie se atrevió a defender a Mann. Pero, a raíz de la discusión resultante entre los escritores Alfred Döblin y Gottfried Ben quedarían reflejadas las diferentes posiciones.
Döblin defendía la Constitución de la República de Weimar y los derechos civiles, aunque ello significara perder la Academia. Mientras que Ben, posteriormente cancelado, abogaba por preservar la Academia, aunque fuera bajo una nueva dirección impuesta mediante procedimientos descaradamente inconstitucionales.
Entre estos dos eventos y la quema del Reichstag en febrero de 1933, se construye el nuevo escenario en el que se mueven tanto los creadores como la industria cultural. Es en este marco donde deben, individualmente, decidir qué hacer y cómo actuar.
Este ensayo expone que, aunque todos se enfrentan a la misma condena de muerte de manera grupal, la respuesta es – como toda decisión humana – una responsabilidad, un asunto, individual. Y como en toda realidad humana no hay cabida para mitos.
Lectura de planos simultáneos. Collage ensayístico
Febrero de 1933, tiene una fascinante tensión narrativa, construida de tal forma que el lector tiene la posibilidad de mirar varios planos de secuencia casi de forma simultánea. Es una interesante y novedosa forma de visualización narrativa de los acontecimientos y parece contada con el tono de un testigo contemporáneo. La capacidad asociativa y tonal que logra el relato es muy elevada. Y quizás lo logra porque las frases están bien construidas, no son excesivamente largas y mantienen enfocado al lector. Un lector moderno que es capaz de cambiar rápidamente de escenario, leer entre líneas, mirar las notas a pie y simultanearlo todo con varias pantallas abiertas. Esa es la sensación que produce leer este ensayo.
Antisemitismo académico
Febrero de 1933, consigue, además, presentar como tema de debate algo que a menudo se ha obviado porque no se corresponde con lo que entendemos como guerra civil. La instauración del régimen nacionalsocialista sí se corresponde con los parámetros de una guerra civil. No en toda la amplitud del concepto, pero sí en algunos aspectos esenciales. Y este ensayo permite reconocer a esos aspectos.
También demuestra el profundo antisemitismo de algunos círculos culturales alemanes que contemplan, aún hoy en día, filológicamente hablando, a alemanes judíos como parte exógena a la sociedad alemana.
En este ensayo se habla mucho de la relación de editores y editoriales con sus autores y de la activa defensa de la mayoría de ellos, tanto del libre comercio como de la libre creación. S. Fischer, Ullstein, Kiepenheuer, Rowohlt son algunos de los ejemplos que presenta el autor. También describe las relaciones comerciales que se establecieron entre ambos lados del Atlántico, tanto entre editoriales, como entre estudios de cine como UFA en Berlín y Hollywood en Estados Unidos.
Pasado y presente
Actualmente podríamos encontrar paralelismos entre lo narrado en este ensayo y nuestro marco actual a principios del siglo XXI. Podríamos utilizar como referentes para establecer esos paralelismos, la crisis del covid, el desmantelamiento de algunos derechos civiles en las democracias actuales, o el auge de los nacionalismos y la polarización de las sociedades occidentales.
Pero, en mi opinión, las sociedades de entonces se movían bajo otros parámetros, parecidos pero no iguales. La sociedad actual vive en un entorno altamente tecnológico. En Europa se advierte, cada vez más, la inquietante influencia y presencia, vía recursos democráticos, del islam. Desde el punto de vista económico, parece que, actualmente, la economía europea no logra posicionarse entre los dos bloques de liderazgo: Estados Unidos y de China.
Si bien ambos escenarios – década de los años treinta del siglo XX y el primer cuarto del siglo XXI – son marcos sociales de crisis, las consecuencias no tienen por qué ser iguales.
Sin embargo, establecer estos paralelismos es siempre un ejercicio necesario. Este ejercicio construye unos escenarios conceptuales novedosos que incorporan, a su vez, nuevas direcciones. Este ensayo novelado es un buen cuaderno de ejercicios.
Todo esto es posible, entre otros cosas, porque Uwe Wittstock consigue hacer una relectura de historias de muerte y exilio del pasado. Esta capacidad para dar con el tono histórico permite al lector trasladarse entre los dos marcos temporales y establecer nuevas asociaciones. Todo un logro.
Uwe Wittstock
Uwe Wittstock es crítico literario, editor y escritor alemán. Periodista en el departamento literario de 1980 a 1989 del Frankfurter Allgemeine Zeitung. Editor senior de literatura contemporánea en lengua alemana en la editorial, S. Fischer Verlag en Frankfurt. Coeditor de la revista literaria Neue Rundschau. Subdirector de la sección de reportajes del diario Die Welt, y corresponsal cultural en Fránkfurt. Jefe de literatura de la revista Focus. Premio Theodor Wolff de Periodismo (1989). Es autor de otros dos ensayos, además del presente; Karl Marx in Algier, Marseille 1940
