Arte final y arte desierto
En el año 2022 presenté una obra para el I Premio Editorial Almuzara de pintura, que organiza la editorial Almuzara. Una de las características de este concurso es que la editorial te pide que el tema esté relacionado con el mundo de los libros.
Presenté la obra, La casa y la escritura. Me encantaba el tema y que el concurso delimitara la temática. Cuando se delimita el tema, el proceso de incubación y realización de ideas e asemeja bastante al proceso de encargo, del que hable aquí. Proceso que siempre me ha fascinado.

Para esta obra me centré en la casa como símbolo de identidad; la casa es donde nos sentimos libres para ser nosotros mismos. Las empresas hablan de sí mismas como «casas». La editorial es el hogar que acoge al autor, le da cobijo, le deja ser. Se habla de que un libro «ha encontrado su casa». Cada autor y cada libro en su sello, su casa, unidos por la línea del tiempo, la línea editorial; las líneas o capas de trabajo superpuesto, las fases de la producción industrial.
El soporte debería ser de papel porque por ahora, este sigue siendo el material más utilizado para fabricar e imprimir libros. Por eso opté por encolar capas de papel sobre una chapa de madera. El uso de papeles diversos superpuestos profundiza en esa idea de procesos sobre proceso, papel sobre papel, versión sobre versión, cubierta sobre cubierta, hasta dar con la que enamora.
La casa también es la portada que definirá a cada uno de los libros y los distinguirá de los demás. Los colores planos nos llevan al Pantone, a las artes gráficas, al diseño, el envoltorio último que dejará el libro listo para mostrar al mundo.
La casa, la empresa, la editorial, la portada es lo que se ve, es el resultado de ese proceso. El resultado al que se acerca el comprador que también va en busca de la casa que le defina como lector.
Esta obra quedó finalista. Almuzara organizó una exposición con la obra ganadora, Retrato imaginario de Alonso Quijano de Rafael Cervantes y con las obras finalistas. La muestra se expuso en la Fundación Antonio Gala en Cordoba.
Reciclado de arte en el desierto
En el año 2023, Almuzara convocó una nueva edición del premio. En este ocasión, también quedé finalista, pero la editorial declaró el concurso desierto. Supongo que las piezas presentadas no acabaron de convencer al jurado. Aún así, se volvió a organizar otra exposición, esta vez en el Círculo Mercantil de Sevilla.
La obra que presenté, La mesa del editor, me gustaba y al igual que en su primera edición, estaba concebida exclusivamente para participar en ese concurso profundizando en el tema propuesto.
Museo de libros miniados de Guadalupe
Más allá del concepto y de la composición desarrollada para la obra La mesa del editor, quería utilizar un formato que potenciara el concepto planteado. Hace un par de años visité El Real El Monasterio de Santa María de Guadalupe, Cáceres. Me impresionó su extraordinario Museo de Libros Miniados, en donde pude contemplar de cerca unos cantorales de gran tamaño realizados entre los siglos XV y XVI e ilustrados con alucinantes motivos vegetales, alegóricos y geométricos. Estos libros estaban abiertos y colocados en batería en unos expositores y protegidos con mamparas de cristal. Grandes capitulares, tipografías recargadas y bellísimas ilustraciones sobre pan de oro. Tapas gruesas y repujadas de cuero. Toda una impresionante muestra de quehacer editorial.
La mesa del editor
Basándome lejanamente en aquellos cantorales, diseñé un díptico unido por un juego de bisagras que se acercaba a la idea de libro enorme formato. Tres secciones horizontales dividirían el díptico. Tres fases del proceso de toma de decisiones sobre contenidos y cubiertas y que se encuentran sobre la mesa de un editor.









Sobre la mesa del editor cae una lluvia de ideas y posibilidades que hay que leer, analizar, filtrar y elegir. El editor las ve en forma de portada, de texto. Cada libro es un ladrillo más para construir su catálogo, su casa, su editorial. Poco a poco se elevan los cimientos para ir construyendo sobre una base sólida. Desde fuera es un caos, pero en el proceso de la toma de decisiones se va elevando hacia el orden final. Si contempláramos la mesa del editor desde cierta altura, intuiríamos una retícula urbanizada con ideas, procesos y decisiones.

Cuando los concursos son desiertos
Uno se puede llegar a cansar de no ganar concursos a los que te presentas o de quedar finalista en la mayoría de ellos. Al final compensa hacer la obra, presentarse y en el mejor de los casos, estar en una exposición colectiva que salga en prensa. Participar en concursos y asistir a las exposiciones de los mismos te permite, además, conocer lugares y gentes nuevas.
Sin embargo, cuando un concurso se declara desierto, la sensación es muy diferente. Sobre todo cuando parte de unas bases muy concretas. Y, sobre todo, cuando tu obra queda finalista y la organización del premio declarado desierto, decide hacer una exposición.
Pero también hay vida en el desierto.
Tras el desierto y su recuperación
Cuando recuperé la obra, La mesa del editor, dejé de verme reflejado en ella. Esa pieza había tenido una función determinada. Y formaba parte de un desierto cultural. Comprendí que su nueva función era servir de abono para refrescar esa tierra baldía. El cabreo hecho poema. Y qué mejor base que construir nuevo significado sobre un soporte antiguo y desvirtuado. Los desiertos también están conformados por sustratos. Yo sólo tenía que añadir una nueva capa compositiva. Y lo iba a hacer permitiendo que las capas de la mesa del editor sirvieran y actuaran como alimento de esta nueva composición.
Serie Agricultura y Tecnología 2024 SAT
Comencé a trabajar con la Serie Agricultura y Tecnología (SAT), en el año 2023. Siempre me ha gustado el campo. Cuando recorres España, se van sucediendo y mezclando los diferentes tapices boscosos con mil planos de color y volumen de los sistemas agrícolas, ya sean de regadío de secano o mixtas.
España es un país con un fuerte sector agrícola. Este sector forma parte de mi sustrato cultural. Creo que en el siglo XXI es imprescindible que España diseñe e incorpore una transformación tecnológica equilibrada del campo. Convertir España en un enorme campo de energía alternativa limitaría drásticamente nuestro potencial. Un planteamiento inteligente de la agricultura en el que los avances tecnológicos estuvieran muy presentes, reduciría nuestra dependencia energética e hídrica.
La Serie Agricultura y Tecnología se acerca a esta propuesta como representación visual, estética , conceptual y compositiva.



Sustratos
Decidí utilizar el díptico de La mesa del editor, como soporte y sustrato para mi nueva obra, SAT/10 de la serie Agricultura y Tecnología.
Desmonté las bandas horizontales, porque ya no tenían ninguna función en la nueva composición. El formato díptico es muy interesante porque actúa como concepto dual, consecutivo o unitario. Divide y se compone de dos formatos geométricos diferentes; el cuadrado (aparente) y el rectángulo. La verticalidad y la horizontalidad. Para mi nueva composición semi circular o en espiral, este díptico funcionaría muy bien.




Construir sobre un terreno nuevo, un lienzo o un soporte en blanco, es diferente a hacerlo sobre un fondo formado por capas de color, capas de líneas y capas de antiguos significados. Cuando construyes un nuevo concepto sobre bases anteriores puedes decidir si incorporar o no estos antiguos sustratos. Desde el punto de vista del color y de la mancha, los antiguos sustratos dan volumen, cuerpo y esencia pictórica a las nuevas pinceladas. Desde el punto de vista de la línea, puedes hacer o rehacer nuevas direcciones o nuevos volúmenes e incorporar nuevas tramas. Es como imaginarte perspectivas atmosféricas cuando observas las nubes o ciertas paredes desconchadas. Pero a diferencia de la observación contemplativa, aquí añades o desbastas capas de materia y de significado. Todo un campo de juego.

Los concursos y sus desiertos adquieren nuevos significados. El desierto vuelve a florecer.
¿Qué te parece? ¿Has participado en algún concurso que se haya declarado desierto?