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Historia de un dibujo. Bocetos

He pensado que a lo mejor os divierte la historia de este dibujo. Siempre me ha gustado colaborar con otros creadores y cuando la editora y escritora Ana Bustelo me contó que tenía un nuevo proyecto literario y que le gustaría contar con mis dibujos, acepté encantado.

Ana se ha propuesto escribir una serie de entradas en su blog sobre cómo es la vida de una editora en un pueblo. Le dio bastantes vueltas a cómo enfocarlo. Cuando me lo contó, pensamos en miles de títulos diferentes para esas entradas. Y pensamos también en cómo podría ilustrarlo.
Como hacemos a menudo, quedamos para hablar en una cafetería. Esta vez en una frente al mar. Lo gracioso es que junto al mar, el pelo de Ana se vuelve completamente loco. Cuanto más humedad hay en el ambiente más se transforma su pelo. Mientras me contaba su proyecto yo iba haciendo dibujos. Es algo que me sale naturalmente. Cada frase, cada nueva idea que me presenta alguien la transformo en dibujos. Está claro que no podía obviar los cambios que se estaban produciendo, ahí mismo, en su cabellera. Tengo que reconocer que me vino a la cabeza una imagen de unos muñecos de juguete de una empresa española, llamados Clicks y que se reconocían principalmente por sus brazos y piernas articulados y por unos peinados-tipo casco- intercambiables.

Historia de un dibujo. Primeros bocetos en mi cuaderno de trabajo. Jávea, noviembre 2023

Historia de un dibujo. La protagonista

La protagonista de los post de Una editora en un pueblo es la propia Ana o un trasunto de ella. El día que nos reunimos en el café de la playa acordamos que ese dibujo con el pelo revuelto sería el retrato de la protagonista. Nunca había ilustrado un libro o una narración en forma de entradas fijas. Mi amiga, la diseñadora gráfica María Pitironte, me explicó un día que los dibujos de los protagonistas debían ser reconocibles a lo largo de toda la historia. Decidí que partiría de un tamaño y de una forma concreta para la protagonista. Cada vez que esta apareciera en escena, tendría que cambiar solamente su expresión, en caso de fuera necesario.

Historia de un dibujo. La protagonista Ana Bustelo-Editora en un pueblo

Construir la ilustración de un personaje

Me encanta dibujar. Ya sea de manera analógica o digital. Pensé que una buena combinación de ambas manera de componer una ilustración, sería la mejor forma de adentrarme en territorios nuevos. De mis clases de procesos creativos para niños, guardo una gran cantidad de material. Lápices, papeles de mil tipos y formatos, pegamentos, plantillas. Cuando encontré unos bloques de cartulinas con estampados diferentes, pensé que esa era la dirección que quería seguir con mis ilustraciones.

Líneas y recortes

Combinar los trazos de lápiz con recortes de cartulinas estampadas me pareció una solución genial. Con ayuda de cinta de pintor podía pegar provisionalmente los recortes y adecuarlos al movimiento y a la silueta que necesitaba. Esta forma de trabajar me permitía, además, ajustar las proporciones y dejar que el espectador acabara el proceso de identificación. Los rostros de los diferentes personajes que van apareciendo en cada nueva entrada los realizo con línea de lápiz cerrada. Y lo hago así porque las líneas cerradas posibilitan quitar digitalmente los fondos que no interesen de las ilustraciones. Te proporciona una figura recortada sobre un fondo transparente. De esta manera puedo incorporar unas cabezas o unas caras muy concretas a las composiciones de color y estampado que decido elegir.

Vestidos estampados

Recuerdo una vez en un museo de Lisboa que vi una preciosa talla de madera policromada de un santo sin vestir. Es decir que la figura estaba compuesta por un armazón de madera simple y del que sobresalían las manos, la cabeza y los pies tallados y policromados. Para las diferentes festividades, la hermandad de turno decidía qué vestimenta o complementos añadía a la figura.

Historia de un dibujo Editora en un pueblo Recortes

Historia de un dibujo. Las entradas de Diario de una editora en un pueblo

Ana estaba emocionada con los bocetos que le iba enseñando. Eso no tiene precio. Me envió tres de sus primeras entradas. Encontramos una buena forma de trabajar; ella me manda un PDF con el texto que tiene pensado para su nueva entrada y yo, sobre el mismo papel impreso, comienzo a dibujar. Estos bocetos previos los escaneo como documentación que luego me sirve para ilustrar, a su vez, mi propia entrada. Todo sirve. Todo es reutilizable.

Y así vamos pergeñando esta historia de la que todavía no conocemos el final.

Procesos creativos

Estos son los procesos creativos que he utilizado para esta colaboración.

Si, además de lector, eres ilustrador, me encantará saber que procesos creativos pones en marcha para construir una ilustración. ¿Hablamos?

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